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We Are HollowaySantiago · Nueva York

Casa

Cobre, mármol y albahaca

Una cocina de mañana: la única habitación que no puede ser de mentira.

Isabel Rivas · Mesa6 de septiembre de 20265 min de lectura

La albahaca en el cobre. El mármol, ya marcado. Así se ve una cocina que se usa.

La cocina es la única habitación que no puede ser de mentira. El mármol se mancha. El cobre se opaca. La albahaca se pasa si nadie la pellizca. Isabel Rivas entra a esta cocina a las siete y media, abre la ventana de guillotina, y pone agua. Eso es todo el programa.

Los estantes están abiertos a propósito: la loza crema, los vasos que no hacen juego, un mortero. No hay puerta que esconda el desorden porque no hay desorden que esconder. «Una cocina se juzga por la tabla de picar, no por la isla», dice. La tabla, aquí, está viva.

Lo que debe haber, y nada más

Un cuchillo bueno. Unas tijeras de cocina. Un paño de raya navy. Un jarro para las flores de la semana. Cobre para lo que se pone al fuego. Mármol para lo que se deja. El resto, si no se usa en un mes, sobra.

El mármol se mancha. El cobre se opaca. Eso no es descuido: es prueba.

Isabel Rivas

A las nueve, hay café, una rebanada, las noticias en la radio baja. La cocina ha hecho su trabajo: ha empezado el día sin teatro. Holloway prefiere esa escena a cualquier isla de mármol que no se haya usado nunca.