
Viajes
Una semana en Sag Harbor
El pueblo ballenero de Long Island sigue midiendo el verano en velas, porches y el último ferry.
Tomás Errázuriz · 7 min
LeerN.º 01 · Casa
En una playa de shingles y hortensias, una casa de verano demuestra que el lujo verdadero es una cuestión de ritmo.
Emilia Vargas · 8 min
Leer la historiaCarta de la editora
Hay una forma de vivir que no se anuncia. Se reconoce en el lino un poco arrugado, en la mesa puesta aunque seamos dos, en el viaje que se planea con un mapa de papel. Holloway nace de esa convicción: que el lujo verdadero es una cuestión de ritmo, no de ruido.
Este primer número se ocupa de casas que enseñan, de mesas que convocan, de un pueblo de Long Island y de una costa chilena que se parecen más de lo que parece. También de un blazer azul marino —la prenda más silenciosa del armario— y de un jardín que solo pide blanco.
No hacemos listas de diez. No hacemos atajos. Hacemos una revista para quien aspira a una vida de alto nivel y no confunde eso con el espectáculo. We are Holloway. Bienvenidos.
Emilia Vargas
Editora fundadora

Viajes
El pueblo ballenero de Long Island sigue midiendo el verano en velas, porches y el último ferry.
Tomás Errázuriz · 7 min
LeerEl Edit
Mesa
Atelier Holm
Para las hortensias de la semana. El gres crema no compite con la flor.
USD 145
Mesa
Maison Linen
Marfil, doce. Se planchan a contrapelo. Envejecen mejor que uno.
USD 68
Casa
Nordic Mill
Navy, el color de Holloway. Vive en el sillón y no se presta.
USD 320
Mesa
Herencia
Se dejan oxidar un poco. El brillo de más es de otra casa.
USD 490
La carta de los viernes