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We Are HollowaySantiago · Nueva York

Estilo

Cómo vestir una casa de verano

Rayas navy, teca, lino blanco. Un vocabulario chico para los meses que importan.

Ana Somerset · Estilo9 de septiembre de 20265 min de lectura

La piscina, a esa hora en que nadie nada y todo está en su sitio.

Una casa de verano se viste con menos, no con más. Ana Somerset propone un vocabulario de cuatro palabras: raya, teca, lino, blanco. Con eso se resuelve la piscina, el porche, el cuarto de huéspedes. El resto —el flamenco de plástico, el cojín que dice un chiste— sobra, y se nota.

Las sombrillas de raya navy y crema no son una cita a un club de 1950: son la mejor sombra que se ha inventado. Los loungers de teca se dejan al sol y al agua, y agradecen. Las toallas se eligen grandes, de algodón que pese, y se doblan como si alguien pudiera verlas. Alguien puede.

Toallas de cabana. Grandes, pesadas, dobladas. El sombrero, por si el viento.

La prueba del mediodía

Si a las doce el lugar se ve sereno —sin toallas en el piso, sin vasos de color, sin música que se oiga desde la calle— la casa está vestida. El estilo de verano no es una foto. Es un mediodía que no pide disculpas.

El resto —el flamenco de plástico, el cojín que dice un chiste— sobra, y se nota.

Ana Somerset

En octubre se guardan las sombrillas, se cubre la teca, se deja el navy para el blazer. La casa de verano, si se vistió bien, cabe en un armario. Esa es la prueba final.